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Los colores de la aurora boreal y lo que significan

Quien vio las fotos de mayo de 2024 desde el Pirineo recordará un cielo rojo; quien ha estado en Tromsø habla de cortinas verdes. Ambas cosas son la misma aurora vista desde lugares distintos, y la explicación está en la altura y en qué gas brilla.

De dónde sale el color

Las partículas del viento solar, guiadas por el campo magnético terrestre, chocan con los átomos y moléculas de la alta atmósfera. Esos átomos quedan excitados y, al relajarse, emiten luz de longitudes de onda muy concretas. Cada gas tiene sus colores, igual que un letrero de neón tiene el suyo.

La aurora, por tanto, no es un arco iris ni un reflejo. Es luz emitida por oxígeno y nitrógeno a entre unos 100 y varios cientos de kilómetros de altura.

Verde: el color habitual

El verde lo emite el oxígeno atómico a 557,7 nanómetros, sobre todo entre unos 100 y 250 km de altura. Es el color dominante en casi todas las auroras porque a esa altura hay oxígeno en abundancia y porque el ojo humano es muy sensible a ese tono.

Cuando la aurora es débil, el ojo apenas distingue colores y la ve blanquecina. La cámara, con varios segundos de exposición, recoge ese mismo verde que tú no llegas a percibir.

Rojo: lo que se vio desde España

El rojo también procede del oxígeno, pero de otra transición, a 630 nanómetros, y se produce por encima de unos 200 km. A esa altura el aire es tan tenue que el oxígeno tarda en emitir, y solo lo consigue si no choca antes con otra partícula.

Esa altura explica lo ocurrido en 2024. Desde latitudes bajas, la parte verde del óvalo queda por debajo del horizonte y solo asoma la parte alta, roja. Por eso las fotos del 10–11 de mayo y del 10–11 de octubre de 2024 tomadas en Huesca, Navarra, Cantabria o Asturias muestran sobre todo un resplandor rojizo o rosado al norte.

En Laponia, el rojo aparece como franja superior de las cortinas verdes durante las tormentas, o como manchas rojas difusas en noches muy activas.

Azul, morado y rosa

El nitrógeno molecular aporta tonos azules y violetas, sobre todo en los bordes inferiores de las cortinas, a menor altura. Aparecen cuando las partículas llegan con mucha energía y penetran más en la atmósfera.

El rosa o magenta que se ve en el borde inferior de una cortina muy activa es una mezcla: rojo y azul del nitrógeno junto al verde del oxígeno. Si ves un ribete rosa que se mueve rápido, estás ante una aurora intensa.

Las auroras iluminadas por el sol a gran altura, cerca del anochecer o del amanecer, también pueden mostrar tonos azulados más altos de lo normal.

Ojo frente a cámara

Los bastones de la retina, que trabajan en la oscuridad, no distinguen colores. Por eso en la penumbra todo parece gris. Solo cuando la aurora es lo bastante brillante para activar los conos ves el verde con claridad, y el rojo, al que el ojo es poco sensible, se percibe aún peor.

El sensor de un móvil o de una cámara no tiene ese problema. Acumula luz durante segundos y registra colores que tus ojos no verían nunca. Las fotos no mienten, pero sí exageran respecto a lo que vive quien está allí.

  • Aurora débil: blanca o gris a la vista, verde en la foto
  • Aurora media: verde pálido a la vista, verde intenso en la foto
  • Aurora fuerte: verde claro con bordes rosados a la vista
  • Tormenta extrema vista desde lejos: rojo tenue a la vista, rojo y magenta en la foto

Cómo fotografiar bien cada color

Con el balance de blancos automático, muchas cámaras tiran hacia el magenta o el azul. Fíjalo entre 3.500 y 4.000 K y el verde saldrá parecido a lo que ves en una noche activa, sin ese tono turquesa artificial.

Para el rojo de una tormenta vista desde lejos, como las de 2024 en el norte peninsular, conviene una exposición algo más larga y un horizonte norte sin farolas. La contaminación lumínica naranja de los pueblos se mezcla con el rojo auroral y lo apaga. En el modo noche del móvil, apoya el teléfono en algo firme y deja que haga la toma de varios segundos sin tocarlo.

Fenómenos que se confunden con la aurora

El STEVE es un arco estrecho, de color malva, que a veces acompaña a tormentas fuertes; no es exactamente una aurora, aunque está relacionado. También se fotografió en 2024 desde varios países europeos.

Las nubes noctilucentes, azuladas y con estructura de ondas, se ven en verano al norte y no tienen nada que ver con la aurora. Y el resplandor rojizo de una ciudad lejana bajo nubes puede confundir a quien espera ver rojo en el horizonte: revisa siempre si esa luz se mueve o cambia de forma.

Preguntas frecuentes

¿Por qué en mis fotos la aurora es más verde que en la realidad? Porque la cámara acumula luz durante segundos y no pierde la sensibilidad al color en la oscuridad, como sí le pasa al ojo.

¿Una aurora roja es más fuerte que una verde? No necesariamente. El rojo indica que estás viendo la parte alta. Pero si ves rojo desde latitudes medias como España, es señal de una tormenta excepcional.

¿Existe la aurora azul pura? No como fenómeno habitual. El azul y el violeta suelen aparecer en bordes inferiores o mezclados con el verde. Las fotos completamente azules casi siempre son un balance de blancos mal ajustado.

¿Las auroras australes tienen los mismos colores? Sí. Los gases y las alturas son los mismos en ambos hemisferios; lo que cambia es dónde se ven.

Última revisión: 16 de octubre de 2026