El ciclo solar y las auroras: 2026, 2027 y después
Si tienes pendiente un viaje para ver auroras, los próximos dos inviernos son buen momento. El Sol pasó por su máximo de actividad hacia finales de 2024, y la fase de descenso que viene después suele traer tormentas fuertes y noches muy activas.
Once años de subida y bajada
La actividad del Sol sube y baja con un ritmo de unos 11 años. En el mínimo apenas hay manchas solares y pasan meses sin grandes erupciones. En el máximo, la superficie está llena de manchas y las eyecciones de masa coronal son mucho más frecuentes.
Contamos los ciclos desde mediados del siglo XVIII. El actual es el ciclo 25, que comenzó a finales de 2019. Su máximo llegó, aproximadamente, a finales de 2024, algo más fuerte de lo que se esperaba al principio.
Lo que trajo el máximo: 2024 en España
El 10 de mayo de 2024 llegaron a la Tierra varias CME seguidas. El resultado fue una tormenta G5, la más intensa desde 2003. Esa noche la aurora se fotografió desde el Pirineo, el norte peninsular y muchos otros lugares de España, y también desde el norte de África y el sur de Estados Unidos.
El 10 de octubre de 2024 llegó otra tormenta fuerte, y de nuevo hubo fotos desde España, con tonos rojizos en el horizonte norte. Para la mayoría de la gente, la aurora se notó más en el móvil que a simple vista. Pero quien estaba en un lugar oscuro mirando al norte vio algo que no olvidará.
Por qué la bajada también es buena
Puede parecer que, pasado el máximo, se acabaron las auroras. No es así. En la fase de descenso, los grandes agujeros coronales suelen ser más frecuentes y emiten corrientes de viento solar rápido que golpean la Tierra cada 27 días, al ritmo de la rotación del Sol.
Esas corrientes no suelen provocar tormentas extremas, pero sí muchas noches de Kp 4 a 6, justo lo que hace falta para que Laponia, Islandia o Tromsø tengan noches intensas. Además, algunas de las tormentas más fuertes de la historia moderna, como las de Halloween de 2003, ocurrieron ya en la fase de descenso.
Por eso, a fecha de 2026, el consenso es que las tormentas fuertes siguen siendo probables durante 2026 y 2027. El archivo de tormentas de esta web recoge cada noche de Kp 5 o más desde 1989, y ahí se ve claramente cómo se reparten a lo largo de los ciclos.
Tormentas históricas que se vieron en la península
La aurora del 25–26 de enero de 1938 se vio en buena parte de Europa, incluida la península ibérica, y se recuerda por el color rojo intenso que alarmó a muchos. En la memoria más reciente, la de marzo de 1989 se observó en latitudes muy bajas y provocó el apagón de Quebec.
La referencia extrema sigue siendo el evento Carrington de 1859, con auroras descritas en latitudes tropicales. No hay forma de prever cuándo se repetirá algo así, pero sí sabemos que tormentas como las de 2024 no son únicas en un siglo.
Cómo se mide la actividad solar
El indicador clásico es el número de manchas solares, que se cuenta cada día desde hace siglos. Las manchas son zonas de campo magnético muy intenso, y de ellas salen las fulguraciones y muchas de las CME que provocan tormentas geomagnéticas.
Pero lo que te interesa como viajero no es la cifra de manchas, sino lo que llega a la Tierra: el viento solar y las tormentas que mide el índice Kp. Un año con muchas manchas puede tener pocas tormentas que nos alcancen, y un año de descenso puede tener noches excelentes.
Cuándo llega el próximo mínimo
Si el ciclo sigue el patrón habitual, el mínimo debería llegar hacia el final de esta década, en torno a 2030. Incluso entonces hay auroras bajo el óvalo casi todas las noches despejadas en Tromsø o Abisko. Lo que se vuelve raro son las tormentas que llevan la aurora a latitudes medias.
El ciclo 26 tendría su máximo, de nuevo con una incertidumbre grande, hacia mediados de la década de 2030.
Cómo aprovechar estos años
Si siempre has querido ver auroras, 2026 y 2027 son buena época. Elige noches oscuras sin luna, entre septiembre y marzo, y no te obsesiones con el Kp: bajo el óvalo, incluso con actividad baja, verás algo. Lo que el ciclo solar añade es la probabilidad de una noche fuera de serie.
Si estás en España, merece la pena seguir las alertas de tormentas G4 o G5. No son frecuentes, pero cuando llegan con el cielo despejado y sin luna, el norte peninsular vuelve a tener opciones de ver o al menos fotografiar la aurora.
- Febrero–marzo 2027: equinoccio de primavera, noches aún largas y buena actividad
- Septiembre–octubre 2027: equinoccio, temperaturas suaves y agujeros coronales frecuentes en la fase de descenso
- Febrero–marzo 2028: noches largas, equinoccio de primavera
Preguntas frecuentes
¿Ya pasó el mejor momento para ver auroras? El pico de manchas solares ya pasó, pero la actividad geomagnética sigue alta y la fase de descenso suele traer tormentas fuertes. Para viajar a Laponia o Islandia, 2026 y 2027 siguen siendo muy buenos años.
¿Volverá a verse la aurora en España? Es probable que sí en los próximos años, aunque hace falta una tormenta excepcional. Las de 2024 no fueron las únicas en la historia ni serán las últimas.
¿Qué es el máximo solar exactamente? Es el periodo en que el número medio de manchas solares alcanza su valor más alto del ciclo. No es un día concreto, sino una franja de uno o dos años.
¿El cambio climático influye en las auroras? No. La aurora depende de la actividad solar y del campo magnético terrestre, no del clima de la superficie.
Última revisión: 16 de octubre de 2026